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dimecres, 28 de març del 2012

Llamamiento a la huelga.

Compañeros:
Aunque no lo creáis, mañana nos jugamos mucho. Todos los derechos que nuestros padres y abuelos se esforzaron por conseguir se han visto seriamente amenazados en muy poco tiempo con la excusa de la economía. La economía es importante, pero no esta por encima de las personas ni de los derechos. Yo no se mucho de economía, pero nuestros compañeros economistas podrán explicarnos que las cosas no son como nos las quieren vender para implantarnos esa barra libre de recortes. Con esa bula que parece haber sido concedida a los empresarios para recortar derechos sociales, sueldos, prestaciones… solo en bien de la balanza de beneficios de unos pocos.
El miedo siempre ha sido utilizado para controlar a las masas por los dirigentes, da igual el partido. El miedo a Dios, el miedo a las armas, y ahora el miedo a la quiebra. Una quiebra que se producirá no por el consumo excesivo de las personas, que también tiene su parte de responsabilidad, si no por el afán y la avaricia de los grandes capitales financieros y económicos, que solo buscan crecer y crecer a cualquier precio. Independientemente de tu ideología o tus creencias, estas jugándote tu futuro y el de tus hijos. No hacer nada no frenará que otros se abalancen sobre ti. Al final el agua igual alcanzara tu cuello por más que lo estires, pero aún estas a tiempo de hacer algo.
Tal vez mañana no cambiemos nada, pero solo es el primer día.

diumenge, 18 de març del 2012

Hace falta.

Hace falta. No es ninguna solución, pero llegados a este momento el derecho a pataleo es lo único que no le pueden quitar al ser humano. Un derecho y una obligación.
Pero hay que hacerlo bien. Más allá de partidos políticos o sindicatos establecidos dentro de la corriente corrupta de poder y favores, hay que hacer bien las cosas. Puede ser puntual parar un país un día, pero es que nadie dice que se trata de un día. La lucha es diaria.
Y no tiene por qué ser solo un día por que tenemos motivos. Ya esta bien de dar dinero a los bancos para que no pierdan sus beneficios. Ya esta bien de favorecer al empresario. Si seria una salvajada que un ministro de economía de cualquier gobierno solo hiciera caso a los sindicatos, igual salvajada es que haga caso y de solución a todas las salvajadas de la patronal. Ya esta bien de mentiras como que para crear empleo es necesario despedir barato. No se crea más empleo perpetuando el sistema productivo arcaico de este país, si no cambiándolo a un modelo que prime la calidad. No se genera un futuro para los jóvenes manteniendo las mentalidades del pasado, si no invirtiendo y generando consumo de las clases populares, las que más asfixian con impuestos.
En un estado social, cuando las cosas van bien económicamente, el estado debe ahorrar, pero cuando no van bien, es el estado el primero que debe gastar para generar riqueza y no apretarse el cinturón. Gastar con cabeza, en educación, investigación y salud, pero gastar. Y si hay que apretarse el cinturón, puede pedirse a los que más tienen que paguen más, pueden retirarse beneficios fiscales a empresas foráneas o equipos de futbol. Incluso se pueden hacer durar un año mas los tanques y aviones, y disparar menos veces en practicas innecesarias, ¿o es que las balas matan a alguien cuando caducan?
Pero todo lo que se haga, tiene que hacerse bien. En la sociedad en la que vivimos, debe parar el espectáculo y cambiarse por la barricada. Tan solo llevando al limite la presión puede lograrse que quienes más van a beneficiarse de la reforma laboral cuando la economía se recupere, el empresariado y la patronal, den el balón de oxigeno que necesitan al trabajador y las clases populares. Tenemos que dejar los bares y ocupar las calles y plazas. Ir a los estadios de futbol no a ver correr el balón, si no a acampar en su césped. Cerrar los polígonos no por la crisis, si no para que la gente no pague la crisis. Las empresas o el capital no sufren, las personas sí.
Tal vez no cambiemos nada, pero eso no quiere decir que tengamos que dejar de intentarlo. Si nos volvemos dóciles y pasivos, seremos cómplices del futuro genocidio social, y seremos tan responsables del futuro conflicto como quienes tiren la primera piedra. Un hombre que piensa que esto debe cambiar si esta solo no tiene apenas fuerza, pero un millón de hombres que piensan lo mismo y se juntan, no tienen limites. Demostremos a los que quieren perpetuar su riqueza que no estamos solos. La lucha no es de un día, es de todos los días.
Es nuestro compromiso y nuestra responsabilidad no malograr lo conseguido con el sudor de nuestros antepasados. Esto solo es el principio.